Quizás ninguna otra provincia reuna como Cantabria las condiciones deseables para el turismo rural: playas increibles, montañas y bosques, tranquilidad y actividades al aire libre. Un completo microcosmos donde cada uno hallará lo que su ánimo le sugiera. La joya de la corona podría ser el nacimiento del Ebro, pero Cantabria amenaza saturar nuestra imaginación con su amplísimo abanico de ofertas, siempre en la esfera del más respetuoso contacto con la naturaleza. Como una pequeña burbuja de aquella España verde que hace siglos ha muerto, estos parajes y sus buenas gentes te alludarán a serenar el cuerpo y alimentar el espíritu. Cantabria encarna como ningún otro lugar el norte mágico. Aquí no sólo encontrarás lo que buscas sino también lo que necesitas. |